lunes, 13 de agosto de 2012

Mi forma de ver la política.


Escribir este post me produce una pena enorme. La política fue siempre mi vocación, aquello a lo que no me importaba dedicar mi vida, y una decepción con el paso del tiempo dado el grado de basura a la que esta práctica se ha visto sometida debido a “politicuchos” del tres al cuarto que copan los puestos de altura en nuestra sociedad.

He conocido a muchos de lo que denomino la “política de trinchera” y he llegado a la conclusión de que la política es una práctica tremendamente ingrata para aquellos que le dedican la vida a ella, y muy beneficiosa para los que entran en ella a lucrarse, y a aquellos que, en definitiva, solo buscan el beneficio personal y no el de la sociedad en su conjunto, que es, en realidad, el objetivo de la política.

La política es algo maravilloso, lejos de la imagen que tiene de ella, ya que hay que diferenciar entre la política, y los políticos. La política es la base para la vida en sociedad, el medio para ordenar los bienes y los valores de la sociedad, y no un mundo de engaños y ladrones, eso, son los políticos que nos ha tocado vivir.
España necesita a la política, pero no a esta política, necesita a los Adolfo Suarez, Julio Anguita y Manuel Fraga, entre otros, políticos que eran fieles y consecuente con sus ideas, fuesen las que fuesen pero eran personas coherentes, no como los políticos de hoy en día, que se encuentran sometidos a lobbies y presiones externas que hacen que los políticos vendan la soberanía de sus ciudadanos a órganos supranacionales. Por ejemplo, si alguien cree que las medidas del gobierno Rajoy son del grupo popular y las del último año del gobierno de Zapatero eran del grupo socialista están muy equivocados, ya que todo esto lo mandan desde Europa, ese ente al que España vendió su alma en 1992 de la mano de González, pero eso no es el tema de este post.

Yo quería ser político, y lo digo a boca llena, pero no como muchos piensan para llenar de ceros mi cuenta corriente y para tener grandes casas y bienes. Yo quería ser político porque sentía que era mi vocación, porque sentía que quería entregar mi vida y mi trabajo en hacer más fácil la vida a los demás. Pensándolo fríamente creo que debo cambiar mi afirmación anterior. Yo no quería dedicarme a la política, quiero hacerlo, sigo pensando que puedo hacerlo, pero sólo si la política vuelve a ser lo que desde mi punto de vista debe ser. Si hay la revolución que pido a voces y la política vuelve a ser de los verdaderos políticos y de los ciudadanos, allí estaré yo, deseando de entregar mi tiempo a ella, si no, será mi vocación a la que no pude dedicarme. Porque pese a todo esto, sigo teniendo esperanza en el futuro, saldremos adelante, estoy seguro.

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