miércoles, 26 de septiembre de 2012

Miedo


El miedo, conceptualmente hablando, es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento, habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.

Así me encuentro yo en este momento con lo que está pasando en España. Yo, y muchísimos españoles que nos estamos empezando a dar cuenta de que la crisis menos importante que existe en nuestro país es la económica, que definitivamente nuestro modelo democrático está a un solo paso del fracaso y de que ello, con la historia de España en la mano, solo nos puede llevar al desastre.

He creído conveniente citar la definición del miedo por el hecho de que hace referencia a supuestos presentes, futuros y pasados, y, en cada uno de ellos, encuentro motivos de peso para argumentar mi miedo.

En el presente, pienso que los sucesos de ayer en Madrid son la gota que colma un vaso que debió estallar hace ya dos o tres años, cuando la situación económica y social comenzaba a ser insostenible, pero que diversos sectores que son los que suelen promover las revueltas sociales no quisieron levantar ya que les convenía. Ojo, no acuso a la izquierda española de culpable de la crisis, ya que los culpables somos todos, pero si los culpo de haberse escondido cuando un gobierno propio llevaba este país a la ruina echando balones fuera mientras que ahora culpan a la derecha de toda esta situación. Es esta eterna dicotomía entre derecha e izquierda, buenos y malos la que nos ha llevado aquí. Son partidos políticos, sindicatos, empresarios y sobre todo, medios de comunicación los que han contaminado nuestro ambiente y los que han hecho que para algunos, la crisis solo sea culpa de Urdangarín, Gurteles y aeropuertos fantasma, y para otros solo existan los Eres, el gobierno de Zapatero y los carritos del Mercadona. Hasta que no superemos esto, mal camino llevamos.

El futuro, me hace ser aún más cauteloso, las elecciones que se avecinan en el País Vasco y en Cataluña, con el crecimiento exponencial del soberanismo y el independentismo en estos territorios, hace que se me vengan a la mente imágenes como las de Kosovo o la de la guerra de Yugoslavia. Lamentablemente, en situaciones de crispación y en las que no toda la población de dicho territorio, ni siquiera una mayoría lo suficientemente fuerte, están a favor de la ruptura, la independencia solo se consigue con lucha, y solo se consigue con violencia, más aún cuando España cuenta con el apoyo de la Unión Europea, que no va a reconocer tan fácilmente a estos Estados, lo que podría ocasionar su total asfixia.

Y ya, si miro al pasado, es cuando me tiemblan hasta las piernas. España ha sido un país que lleva dos siglos sin estabilidad. Han pasado Monarquías absolutistas, Dictaduras represivas, Repúblicas muy mal implantadas, y una Democracia que creímos madura cuando aún no había ni entrado en la infancia. Nos hemos olvidado de ella, la hemos mal cuidado, y ahora, parece que es muy difícil de recuperar. Cada vez que hemos fracasado en un sistema, las consecuencias han sido devastadoras, y no hay que irse ni a las guerras carlistas, ni a los levantamientos de hace demasiado, solo hay que retrotraerse a unos 80 años atrás, en la que una situación crítica nos llevó a una guerra que trajo 40 años de oscuridad.

Posiblemente sea un agorero y mi opinión sea demasiado pesimista. Posiblemente todo esto solo sea la opinión de un joven español que ha perdido la esperanza por el futuro, que se encuentra inmerso en una generación carente de referentes y de ideales. En estas situaciones límites solo hay dos salidas aunque nos duela. Olvidarnos de colores, bandos y enfrentamientos, y unir nuestras fuerzas todos juntos, dejando el sofá, saliendo a la calle, y alzando la voz de forma pacífica, sin dejar que ningún grupo nos rompa la voz, con el único objetivo de rescatar de las cenizas de nuestro sistema caduco, las bases de una nueva democracia, en la que todos nos sintamos participes de ella, y a la que no volvamos a perder el interés cuando las cosas van bien, o seguir levantando la mucha mierda del pasado que tiene España (que tiene muchísima) y encaminémonos a un futuro oscuro y sin más salida que el enfrentamiento, la miseria, y la autodestrucción, ya que no hay mayor peligro para una sociedad que el que se genera ella misma, y nosotros, seguimos día a día, cavándonos nuestra fosa.  

lunes, 13 de agosto de 2012

Mi forma de ver la política.


Escribir este post me produce una pena enorme. La política fue siempre mi vocación, aquello a lo que no me importaba dedicar mi vida, y una decepción con el paso del tiempo dado el grado de basura a la que esta práctica se ha visto sometida debido a “politicuchos” del tres al cuarto que copan los puestos de altura en nuestra sociedad.

He conocido a muchos de lo que denomino la “política de trinchera” y he llegado a la conclusión de que la política es una práctica tremendamente ingrata para aquellos que le dedican la vida a ella, y muy beneficiosa para los que entran en ella a lucrarse, y a aquellos que, en definitiva, solo buscan el beneficio personal y no el de la sociedad en su conjunto, que es, en realidad, el objetivo de la política.

La política es algo maravilloso, lejos de la imagen que tiene de ella, ya que hay que diferenciar entre la política, y los políticos. La política es la base para la vida en sociedad, el medio para ordenar los bienes y los valores de la sociedad, y no un mundo de engaños y ladrones, eso, son los políticos que nos ha tocado vivir.
España necesita a la política, pero no a esta política, necesita a los Adolfo Suarez, Julio Anguita y Manuel Fraga, entre otros, políticos que eran fieles y consecuente con sus ideas, fuesen las que fuesen pero eran personas coherentes, no como los políticos de hoy en día, que se encuentran sometidos a lobbies y presiones externas que hacen que los políticos vendan la soberanía de sus ciudadanos a órganos supranacionales. Por ejemplo, si alguien cree que las medidas del gobierno Rajoy son del grupo popular y las del último año del gobierno de Zapatero eran del grupo socialista están muy equivocados, ya que todo esto lo mandan desde Europa, ese ente al que España vendió su alma en 1992 de la mano de González, pero eso no es el tema de este post.

Yo quería ser político, y lo digo a boca llena, pero no como muchos piensan para llenar de ceros mi cuenta corriente y para tener grandes casas y bienes. Yo quería ser político porque sentía que era mi vocación, porque sentía que quería entregar mi vida y mi trabajo en hacer más fácil la vida a los demás. Pensándolo fríamente creo que debo cambiar mi afirmación anterior. Yo no quería dedicarme a la política, quiero hacerlo, sigo pensando que puedo hacerlo, pero sólo si la política vuelve a ser lo que desde mi punto de vista debe ser. Si hay la revolución que pido a voces y la política vuelve a ser de los verdaderos políticos y de los ciudadanos, allí estaré yo, deseando de entregar mi tiempo a ella, si no, será mi vocación a la que no pude dedicarme. Porque pese a todo esto, sigo teniendo esperanza en el futuro, saldremos adelante, estoy seguro.

lunes, 6 de agosto de 2012

La cruda realidad


Pese a lo que pueda parecer debido a mi postura conservadora en muchos ámbitos, siempre fui un idealista. Siempre pensé que con dedicación y esfuerzo podía cambiar las cosas, siempre tuve la ilusión de no pasar por la vida como uno más, si no que mi paso por ella fuese recordado. Pero muchas de esas ilusiones se estrellaron al conocer una institución a la que puedo catalogar como el mayor fracaso de mi vida, la universidad.

Siempre pensé en la universidad como un templo del conocimiento, como un espacio donde la gente fuese a progresar y a mejorar, y, sobre todo, a realizarse como personas. En mis últimos años de colegio me esforcé por entrar  en una buena carrera que me hiciese cumplir mi objetivo, que me hiciese cumplir con todo eso. Pero cuando llegué, me encontré con la cruda realidad. El sistema universitario tal como funciona en España hace que la gente se pasee por él como si se encontrase aun en el colegio. Los alumnos pasan, buscan aprobar, y se van. Para mí la universidad nunca fue buscar el aprobado e irme, yo quería aprender, realizarme y que mi título fuese algo más que un simple papel y una hoja de servicios.

Echo de menos un sistema como el americano, donde el entrar en la universidad te lleva a vivir lejos de tu casa, del manto de protección paterno, y donde los estudiantes además de aprender un oficio se dedican a aprender a valerse como seres independientes y a vivir su vida.

Pero tras tres años viviendo una mentira, me doy cuenta de que nada es como yo me esperaba, y, hoy en día lo único que tengo en mente es terminar como buenamente pueda la carrera y ver lo que la vida me depara tras ella. Puede que la desazón que tengo con la universidad no sea tan solo culpa de ella. Bien es cierto que en los últimos años he descubierto que el oficio que me ilusionaba, al que quería dedicar mi vida, es una red de mentiras y ladrones que lejos está de lo que yo entendía de él, pero a eso me dedicaré la semana que viene. Pero solo puedo decir que, la universidad y la política, las dos cosas a las que tanta ilusión le puse, me han enseñado su peor cara, dejándome tras ellas un mar de dudas del que como en todo, habrá que salir con esfuerzo y ganas.

A mí me gustaría que la universidad fuese un espacio de élite y excelencia, y como tal en todos los foros en los que he podido expresarme con la suficiente libertad así lo he hecho. Pero no como muchos entienden la excelencia y la élite como algo que se compra con dinero, si no como una excelencia ganada en las aulas. No todo el mundo debería tener una carrera, debería tenerla quien vaya de verdad a  aprender y con la idea de ser el mejor en el campo que corresponda, quien tenga la ambición de mejorar el mundo desde su óptica, quien quiera progresar como persona. Pero claro como en todo, esto será una fantasía más de un idealista que se choca día a día con los muros de la realidad. 

martes, 31 de julio de 2012

El día que España lo hizo


Hubo un día en el que toda España salió a la calle. Hubo un día en el que los españoles salimos sin banderas, sin colores políticos, sin izquierdas ni derechas, sin monarcas ni republicanos, sin un partido de fútbol ni de baloncesto que lo provocara. Hubo un día en la que todos juntos nos unimos contra nuestro enemigo, porque lo era, y amenazaba con destruirnos a todos si no les parábamos los pies. Ese enemigo era ETA, y ese día fue el 14 de Julio de 1997.

Aquel día los españoles salimos a la calle para decir basta ya, basta de asesinatos y de coacciones, parecían invencibles, mataban y mataban sin pudor y sin nadie pudiese evitarlo. Pero España se plantó, mataron a Miguel Ángel Blanco, pero ese día firmaron el comienzo de su sentencia de muerte, porque, desde entonces nada fue igual. Porque los españoles perdieron el miedo, el arma más valiosa que tenían, y todos juntos conseguimos que, años después, fuesen más y más débiles hasta el punto en el que hoy, solo parecen una vieja pesadilla y, esperemos que se queden ahí, en la memoria.

Hoy hablo de esto porque rememorando estas imágenes con motivo del 15 aniversario de estos sucesos, siento envidia de ver aquello, de ver como los españoles nos unimos sin importar nada, para conseguir prosperar. Hoy, las manifestaciones se llenan de banderas y de viejas rencillas que lo único que hacen es acrecentar los problemas. Hoy el enemigo no es el terrorismo, el enemigo es una crisis que día a día nos machaca y que está llevando a muchos españoles a la pobreza más absoluta. Hoy los enemigos no son unos encapuchados, son políticos, banqueros, sindicalistas, empresarios y, por qué no decirlo, ciudadanos sin escrúpulos que nos han robado todo lo que era nuestro, y que se amparan en un sistema insostenible para campar a sus anchas. Nos han robado mucho, pero hay algo que jamás podrán quitarnos: la dignidad.

Y por esa dignidad es por la que tenemos que salir a la calle, como en aquel Julio de 1997, pero sin banderas, sin pancartas patrocinadas por sindicatos ladrones, sin líderes de ningún ámbito buscando protagonismo, simplemente con las manos y los pies de los millones de españoles que creemos en España, y que sabemos que si todos JUNTOS remamos, podemos cambiar las cosas, podemos salir del bache, podemos prosperar.  Porque la política no son  estos políticos, la política bien entendida es la mayor maravilla que existe, si los ciudadanos luchamos por ella, si dejamos al lado guerras antiguas y luchas arcaicas.

La lucha esta hoy, aquí y ahora, pero que quede claro que la lucha no es salir a reventar la calle, es salir a luchar y trabajar por salir de esta, la lucha no es violencia, es cooperación, la lucha, es salvar a España. 

lunes, 23 de julio de 2012

La mafia mejor organizada de este país


En los últimos días hemos asistido en España a numerosas manifestaciones en protesta por las reformas llevadas a cabo por el gobierno de Mariano Rajoy, un gobierno que se está caracterizando por llevar a cabo una serie de durísimos recortes, algunos desde mi punto de vista erróneos sobre todo tras negar hasta la saciedad la posibilidad de que se produjeran. Sin embargo, desde mi punto de vista están tomando medidas, aun siendo impopulares, algo que yo personalmente eché de menos en los años de gobierno socialista. Pero no es ese el tema de este asunto, aunque en próximos artículos si pretendo ahondar en él.

Hablaba de las manifestaciones de este pasado fin de semana y de los numerosos españoles que se han echado a la calle, legítimamente y con mucha razón para defender los intereses propios y generales. Pero, como en toda manifestación me volvió a sorprender ver a muchos con banderas de los dos sindicatos mayoritarios de este país, UGT y CCOO. Yo me hago una pregunta: ¿De verdad se creen que esos dos sindicatos luchan realmente a los trabajadores? ¿De verdad pueden tener la desfachatez de criticar a políticos y banqueros por robar cuando los primeros que les está quitando dinero para sus ayudas son los líderes de esas asociaciones?

Para mí, y lo digo a boca llena, los sindicatos son la mayor y mejor mafia organizada que existe en la actualidad en España. Y lo digo sin riesgo de equivocarme, ya que sus líderes se caracterizan por poner en duda la honradez de todo aquel que ostenta un cargo público en España sin olvidar que, en cierta medida, ellos también lo son, ya que cobran mayoritariamente del dinero de los contribuyentes. Para eso, sí les interesa ser un organismo público, pero no para que el Tribunal de Cuentas fiscalice sus movimientos, ya que para ello actúan como una empresa privada. El señor Méndez y el señor Toxo son unos sinvergüenzas, que se lucran de las arcas públicas, y que solo se echan a la calle cuando el gobierno les recorta las asignaciones.
Es cierto que en los últimos meses los trabajadores están sufriendo recortes en sus derechos, que en algunos casos no deberían tolerarse, pero en España, el mayor derecho que se les ha expropiado a los trabajadores en los últimos años es el de trabajar, y mientras las cifras de paro subían meteóricamente, los sindicalistas de pancarta estaban tranquilamente sentados en sus despachos y sin alzar la voz ya que el gobierno socialista les llenaba bien los bolsillos. Solo en el último año de Zapatero se echaron a la calle en una huelga general, que muchos españoles se tomaron a cachondeo, ya que la llevaban reclamando más de tres años. Cuando el gobierno de Rajoy, en una de las mejores medidas que ha tomado, les cortó el grifo en la exclusividad para impartir cursos formativos, enseguida empezaron a echarse a la calle. ¿Casualidad? Juzguen ustedes mismos.


¿Por qué piden hasta la saciedad que políticos, Iglesia y Casa Real hagan públicos sus asignaciones y sus salarios, cuando ellos lo ocultan, proviniendo de los mismos fondos? Sencillamente, porque como todos aquellos que van de personas de izquierdas y que se encuentran viviendo del aparato del Estado, lo único que les interesa es que miren con lupa a los demás, pero que a ellos, no se les toque nada.


Por ello, creo que este país, y en especial las clases trabajadoras ganarían mucho si se procediera al cierre de los dos grandes sindicatos, a la liquidación de sus cuentas, y a la creación de unos sindicatos verdaderamente libres, independientes, y que luchen por el bolsillo de aquellos miles y miles de trabajadores que han perdido su empleo, o que se encuentran en delicadas situaciones en sus puestos de trabajo, y no por el suyo propio. Al igual que pasa con los partidos políticos (no los eximo de nada de lo que he dicho aquí sobre los sindicatos), solo podrán ser independientes cuando dejen de cobrar de las arcas públicas, ya que no se van a revelar en la vida contra aquello que les enriquece. 

lunes, 16 de julio de 2012

La España de la Pandereta 2.0


En la era en la que vivimos en la que la tecnología ha llegado a lugares que debería incluso asustarnos, a muchas realidades cotidianas se las denomina con la coletilla de “2.0” con el objetivo de mostrar el giro de tuerca mostrado en estos nuevos tiempos.

Yo la usaré para referirme a, lo que para mí, es la vuelta de aquella etapa costumbrista,  clasista y rural de nuestra España llamada la “España de la pandereta”, culpable desde mi óptica de la crisis de valores en la que se encuentra sumida nuestro país, más grave aún que la económica, puesto que para salir de esta última, debemos hacerlo a través de unas ideas de las cuales nuestra sociedad, sinceramente, carece.
En los primeros años de la democracia, la sociedad española se vanagloriaba de su folclore y de su dieta pretendiéndola exportar al mundo entero. Con el paso de los años, le abrimos los brazos a esa Europa que nos machaca y hoy, nos dedicamos a presumir de deporte y a consumir basura leída, escuchada, y vista en televisión. Hemos pasado del “Bienvenido Míster Marshall” de de Berlanga a un “Quiero ser como Obama” de Zapatero o el “Lo que diga doña Merkel” de Rajoy.

¿Qué podemos esperar de un país cuyo periódico más vendido es un diario deportivo con más de un millón de de diferencia respecto a los diarios de información general? ¿Qué podemos esperar de un país que encumbra a una tal Belén Esteban, cuyo único logro es quedarse embarazada de un torero? Políticos corruptos, banqueros, empresarios sin escrúpulos, sindicatos comprados…todos son responsables del agravamiento de una crisis que tiene su origen en una sociedad pícara, pasota y cuyo mantra se basa en dos lemas: “que lo haga otro” y “la culpa es de los demás”.

Una sociedad aún dividida por una guerra que acabó hace más de setenta años, que sólo se une para que su selección de fútbol gane un mundial, no puede salir de este agujero.

Siempre pondré como ejemplo a Marbella. Hoy se culpa a los Gil, Roca, “Cachulis” y “Pantojas” de expoliar las arcas públicas, pero no hay que olvidar que esos personajes estuvieron en el Ayuntamiento gracias a los ciudadanos que le vendieron su alma a estos expoliadores a cambio de que famosos y famosillos se pasearan por las calles de Puerto Banús.

En fin, desde mi punto de vista, solo puedo decir que antes de mirar hacia las altas esferas, deberíamos mirar la porquería que por aquí abajo nos rodea y, todos a un mismo son, remar JUNTOS hacia un mejor futuro, con independencia de ideas políticas, y sociales, ya que la historia nos ha demostrado que desde el radicalismo solo se consigue pobreza y miseria, y solo con el consenso, se puede llegar a crecer. 

miércoles, 11 de julio de 2012

Se inicia un camino

Me dispongo a comenzar este proyecto que comienzo con ilusión. En estas líneas abordaré temas de distinta índole desde mi perspectiva, ya que no encuentro ningún foro mejor para expresar mis pensamientos sobre los distintos temas que nos abordan cada día.
Lo que en estas líneas vais a leer quienes optéis por entrar en este blog, no vais a encontrar ni opiniones populistas ni la pretensión de dictar doctrina sobre ningún tema, simplemente los pensamientos de un joven español que está cansado de ver con impotencia todo lo que pasa en este país y no tener un espacio para poder expresarse.