lunes, 16 de julio de 2012

La España de la Pandereta 2.0


En la era en la que vivimos en la que la tecnología ha llegado a lugares que debería incluso asustarnos, a muchas realidades cotidianas se las denomina con la coletilla de “2.0” con el objetivo de mostrar el giro de tuerca mostrado en estos nuevos tiempos.

Yo la usaré para referirme a, lo que para mí, es la vuelta de aquella etapa costumbrista,  clasista y rural de nuestra España llamada la “España de la pandereta”, culpable desde mi óptica de la crisis de valores en la que se encuentra sumida nuestro país, más grave aún que la económica, puesto que para salir de esta última, debemos hacerlo a través de unas ideas de las cuales nuestra sociedad, sinceramente, carece.
En los primeros años de la democracia, la sociedad española se vanagloriaba de su folclore y de su dieta pretendiéndola exportar al mundo entero. Con el paso de los años, le abrimos los brazos a esa Europa que nos machaca y hoy, nos dedicamos a presumir de deporte y a consumir basura leída, escuchada, y vista en televisión. Hemos pasado del “Bienvenido Míster Marshall” de de Berlanga a un “Quiero ser como Obama” de Zapatero o el “Lo que diga doña Merkel” de Rajoy.

¿Qué podemos esperar de un país cuyo periódico más vendido es un diario deportivo con más de un millón de de diferencia respecto a los diarios de información general? ¿Qué podemos esperar de un país que encumbra a una tal Belén Esteban, cuyo único logro es quedarse embarazada de un torero? Políticos corruptos, banqueros, empresarios sin escrúpulos, sindicatos comprados…todos son responsables del agravamiento de una crisis que tiene su origen en una sociedad pícara, pasota y cuyo mantra se basa en dos lemas: “que lo haga otro” y “la culpa es de los demás”.

Una sociedad aún dividida por una guerra que acabó hace más de setenta años, que sólo se une para que su selección de fútbol gane un mundial, no puede salir de este agujero.

Siempre pondré como ejemplo a Marbella. Hoy se culpa a los Gil, Roca, “Cachulis” y “Pantojas” de expoliar las arcas públicas, pero no hay que olvidar que esos personajes estuvieron en el Ayuntamiento gracias a los ciudadanos que le vendieron su alma a estos expoliadores a cambio de que famosos y famosillos se pasearan por las calles de Puerto Banús.

En fin, desde mi punto de vista, solo puedo decir que antes de mirar hacia las altas esferas, deberíamos mirar la porquería que por aquí abajo nos rodea y, todos a un mismo son, remar JUNTOS hacia un mejor futuro, con independencia de ideas políticas, y sociales, ya que la historia nos ha demostrado que desde el radicalismo solo se consigue pobreza y miseria, y solo con el consenso, se puede llegar a crecer. 

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