En los últimos días hemos asistido en España a numerosas
manifestaciones en protesta por las reformas llevadas a cabo por el gobierno de
Mariano Rajoy, un gobierno que se está caracterizando por llevar a cabo una
serie de durísimos recortes, algunos desde mi punto de vista erróneos sobre
todo tras negar hasta la saciedad la posibilidad de que se produjeran. Sin
embargo, desde mi punto de vista están tomando medidas, aun siendo impopulares,
algo que yo personalmente eché de menos en los años de gobierno socialista.
Pero no es ese el tema de este asunto, aunque en próximos artículos si pretendo
ahondar en él.
Hablaba de las manifestaciones de este pasado fin de semana
y de los numerosos españoles que se han echado a la calle, legítimamente y con
mucha razón para defender los intereses propios y generales. Pero, como en toda
manifestación me volvió a sorprender ver a muchos con banderas de los dos
sindicatos mayoritarios de este país, UGT y CCOO. Yo me hago una pregunta: ¿De
verdad se creen que esos dos sindicatos luchan realmente a los trabajadores?
¿De verdad pueden tener la desfachatez de criticar a políticos y banqueros por
robar cuando los primeros que les está quitando dinero para sus ayudas son los
líderes de esas asociaciones?
Para mí, y lo digo a boca llena, los sindicatos son la mayor
y mejor mafia organizada que existe en la actualidad en España. Y lo digo sin
riesgo de equivocarme, ya que sus líderes se caracterizan por poner en duda la
honradez de todo aquel que ostenta un cargo público en España sin olvidar que,
en cierta medida, ellos también lo son, ya que cobran mayoritariamente del
dinero de los contribuyentes. Para eso, sí les interesa ser un organismo
público, pero no para que el Tribunal de Cuentas fiscalice sus movimientos, ya
que para ello actúan como una empresa privada. El señor Méndez y el señor Toxo
son unos sinvergüenzas, que se lucran de las arcas públicas, y que solo se
echan a la calle cuando el gobierno les recorta las asignaciones.
Es cierto que en los últimos meses los trabajadores están
sufriendo recortes en sus derechos, que en algunos casos no deberían tolerarse,
pero en España, el mayor derecho que se les ha expropiado a los trabajadores en
los últimos años es el de trabajar, y mientras las cifras de paro subían meteóricamente,
los sindicalistas de pancarta estaban tranquilamente sentados en sus despachos
y sin alzar la voz ya que el gobierno socialista les llenaba bien los
bolsillos. Solo en el último año de Zapatero se echaron a la calle en una
huelga general, que muchos españoles se tomaron a cachondeo, ya que la llevaban
reclamando más de tres años. Cuando el gobierno de Rajoy, en una de las mejores
medidas que ha tomado, les cortó el grifo en la exclusividad para impartir
cursos formativos, enseguida empezaron a echarse a la calle. ¿Casualidad? Juzguen
ustedes mismos.
¿Por qué piden hasta la saciedad que políticos, Iglesia y
Casa Real hagan públicos sus asignaciones y sus salarios, cuando ellos lo ocultan,
proviniendo de los mismos fondos? Sencillamente, porque como todos aquellos que
van de personas de izquierdas y que se encuentran viviendo del aparato del
Estado, lo único que les interesa es que miren con lupa a los demás, pero que a
ellos, no se les toque nada.
Por ello, creo que este país, y en especial las clases
trabajadoras ganarían mucho si se procediera al cierre de los dos grandes
sindicatos, a la liquidación de sus cuentas, y a la creación de unos sindicatos
verdaderamente libres, independientes, y que luchen por el bolsillo de aquellos
miles y miles de trabajadores que han perdido su empleo, o que se encuentran en
delicadas situaciones en sus puestos de trabajo, y no por el suyo propio. Al igual
que pasa con los partidos políticos (no los eximo de nada de lo que he dicho aquí
sobre los sindicatos), solo podrán ser independientes cuando dejen de cobrar de
las arcas públicas, ya que no se van a revelar en la vida contra aquello que
les enriquece.
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